Existen canciones que hace mucho tiempo se entonaban en los palacios de Europa -frente a los reyes y toda su corte-, así como en las plazas donde eran escuchadas por la gente del pueblo. Esas canciones viajaron de boca en boca distancias increíbles, cruzaron mares y montañas y llegaron a países distantes, donde otras personas las cantaron y sintieron que también eran suyas.