Dos historias se unen en un evento casi fortuito, quizá provocado por un objeto, un mueble, que las mujeres de la dinastía de Arminda se han traspasado durante generaciones: un tocador de tres lunas.
La mujer que lo posee, al mirarse en él, detona las circunstancias necesarias para dirigirse al amor, el sexo y la pasión.