La novela histórica es, en general, de carácter realista, basándose en hechos históricos que el autor puede ficcionalizar, transformando un hecho en material literario. Esto hace Carlos Isla con su narrativa revolucionaria, que se puede catalogar como novela pos-revolucionaria porque los hechos narrados sólo se reconstruyen o se evocan, aunque siguen reflejando los aspectos sociales discriminatorios que dieron origen a la Revolución Mexicana.