Hiromi tiene 27 años y una extraña cualidad: percibe los olores de forma desmedida. Esto ha marcado su vida y la ha convertido en una joven solitaria. Recepcionista en un hotel para parejas de Tokio, distingue por el olfato la personalidad y deseos de los clientes, lo que ha acentuado su desconfianza en las relaciones de pareja.
Tras una filtración de agua en su apartamento, los fantasmas de la infancia comienzan a abordarla y siente que la única forma de liberarse es llevar a cabo una pequeña pero reconfortante venganza.