Una exploración de la familia, el luto, la identidad queer y el legado de la iglesia católica. «¿Te lo puedes creer? —le diría—. ¿Me imaginas allí, en la plaza de San Pedro, en primera fila? A la hermana lesbiana de un santo, literalmente». Jay, que se crio en una devota familia irlandesa, vive ahora en Londres con su novia, decidida a atrapar el presente y a no pensar demasiado ni en el futuro ni en el pasado.