Una extraordinaria novela sobre el poder de la (in)diferencia. La mujer de la falda violeta es de una edad indeterminada, vive sola, no se relaciona con nadie, tiene trabajos temporales y es el entretenimiento del vecindario.
Probablemente sea por esa falda violeta que nunca se quita y por seguir siempre las mismas rutinas. La gente repara en ella cuando sale de casa y los niños que juegan en la calle la persiguen e insultan.