La noche arde al compás de una guitarra flamenca, mientras dos hermosas mujeres luchan por la piel de un mismo hombre. Es un largo túnel, un infierno de alcohol y drogas, de adrenalina que no entra solo por las venas sino por los tacones, por las caderas, por la belleza y la vileza de este arte milenario. La llama negra es la noche madrileña, el flamenco y su embrujo, el toro y la sangre, la vida y la muerte. Entre La Tani, Carmen y Diego se ha tejido un triángulo de fuego.