Una narración adictiva que desentraña de manera inteligente y entretenida la espinosa cuestión de la igualdad de género y la necesidad de ser uno mismo.
Estamos en 1952, y Elizabeth Zott es una joven química que trabaja en el Instituto de Investigación Hastings en California, un ambiente ferozmente machista donde su innegable talento es silenciado, saboteado o utilizado para el prestigio de los demás.