He llegado a Lisboa, pero no a una "conclusión", escribía Fernando Pessoa en su "Libro del desasosiego". Y es que el viaje siempre tiene un punto de llegada, pero ser pasajero es estar suspendido en la grieta entre destinación y destino, realidad y ensoñación. Michael Marder ahonda en los intersticios de la aventura del viaje y ofrece una novedosa guía filosófica sobre la "condición de pasajero", sea en trayectos de larga distancia, sea en desplazamientos cotidianos.