Una diáspora mundial ha dejado un cuarto de millón de personas a los pies de una estación espacial. Las culturas chocan en la vida real y en la virtual. La vida apenas tiene valor, y la información tiene incluso menos.
Mucho ha cambiado cuando Boris Chong vuelve de Marte a Tel Aviv. La examante de Boris está criando a un extraño y familiar niño que puede meterse en el torrente de información de una manda con el simple roce de un dedo.