En esta novela, Torrente Ballester vuelve la mirada al pasado sin ingenuidad.
Desde su profundo conocimiento de la historia, su fino sentido del humor y su conocida maestría en el uso de la ironía y la parodia, proporciona la visión lúdica de una época, al hacer coincidir en un mismo texto todos los ingredientes de un modo de vida, marco para el desarrollo de un asunto que, a los ojos del lector contemporáneo, resulta fantástico y disparatado.