Esta novela remite a una imagen triste, la de un corazón de delicadas líneas naufragando en el inmenso mar. Para Francisco Javier García el corazón que se lanza a la búsqueda del amor ideal, único, verdadero y redentor está a la deriva porque en realidad nadie sabe cómo navegar en las aguas de ese misterio que es la comunión entre dos seres humanos.