Hay que tener paciencia al recapitular la superficie de un proceso que duró diez años más o menos. Pero es difícil no sentirse atraído inmediatamente por la curiosidad que suscitaba escuchar los nombres del Cagalera, el Moloteco, la Tonchi, el Baturro, el Cuácuaro, el Churrizo, el Turrunero, el Zaid, la Gu?ily, el Chillamil…