Eudocio Ravines, figura ácida y rutilante en la historia latinoamericana del siglo XX, aparece por doquiera que uno escarbe, conspirando, denunciando, polemizando, escaldando y sacando de quicio. Después de una relación estrecha y dramática con Víctor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui, abandona sus roles de comisario político de alto nivel en la Internacional Comunista para combatir la ideología que antes defendía férreamente, y convertirse en caja de resonancia de la propaganda de la CIA.