Se dedica a lo que más le obsesiona: hacer fotografías explícitas a hombres corrientes que descubre por las calles de Newcastle y a quienes convence para que sean sus modelos, mientras su trabajo en un bar de mala muerte se le escapa de las manos.
Pero su talento no ha pasado desapercibido, y la invitan a exponer su trabajo en una de las galerías de moda de Londres.