Frank Li nació en California, nunca ha estado en Corea y casi no habla coreano. Aun así, sus padres tienen una regla de oro: sólo puede llevar a casa a chicas coreanas. Cuando se enamora de Brit (que no lo es) y decide fingir que sale con su amiga Joy (que sí lo es), Frank aprenderá que no sabe tanto del amor como cree ni quizá tampoco de sí mismo.