Uno de los villanos favoritos dentro de la imaginería popular de los mexicanos lo constituyen sin duda alguna, los árbitros de fútbol, vituperados, insultados e incluso amenazados por la muchedumbre enardecida en los estadios, tienen que mantener la ecuanimidad para impartir justicia dentro del terreno de juego. Errar es humano, pero a ellos no les está permitido equivocarse. Seres descarnados, inhumanos, frívolos son los únicos causantes de que nuestro equipo favorito no haya sido campeón. Vaya estigma que los marca y los condena; en ocasiones por muchos, muchos años.