Cuando habla de Seda, Baricco dice que no es una novela sino una historia. Que comienza con un hombre que atraviesa el mundo y acaba al borde de un silencioso lago. Que el hombre se llama Joncour, y que el lago no se sabe. Añade que podría decirse que es una historia de amor.
Pero que si solo fuese eso, no merecería la pena contarla.