Lo que escondían sus ojos encierra el secreto mejor guardado por la alta sociedad española de los años cuarenta: la pasión secreta de Sonsoles de Icaza, casada con el marqués de Llanzol, y Ramón Serrano Súñer, cuñado de Franco.
De esa relación nació una niña que el marqués crio como propia: Carmen Díez de Rivera, figura de enorme trascendencia durante la Transición.