Hay amores que son imposibles de olvidar. Sentimientos que perduran más allá del tiempo y la distancia, deseos irresistibles que ni el peligro consigue aplacar. Mauricio se marchó hace ya seis años. Dejando a su familia y a Lola, su amiga de la infancia, en Argentina, partió a Estados Unidos para estar solo y perseguir su sueño de convertirse en programador. En ese tiempo, Lola no ha encontrado la forma de olvidar el amor que alguna vez sintió por él, pese a la diferencia de edad que los separa.