En este libro John K. Turner, ciudadano norteamericano, narra concretamente los hechos de la terrible represión y las condiciones que vivían los indios yaquis durante el porfiriato a principios del siglo XX, dándose cuenta que éstos no eran más que unos simples esclavos a los que explotaban de manera inhumana, aprovechándose de sus necesidades y abusando de sus familias.