Sitio casi sagrado donde cuerpos y almas se encuentran para expiar penas, descubrir deseos y alimentar esperanzas, la cantina suele ser el espacio propicio para que los humanos, solos o en compañía, hagan expansivos sus alegrías y dolores, abran el pecho para dejar salir confesiones o eliminen esas barreras que fuera de ahí les impiden soltar el llanto. Y entre las miles y miles que hay en México, acaso la cantina que aparece en estas páginas sea la más conocida.