Berlín, 1938. Klara tenía nueve años cuando la Noche de los Cristales Rotos cambió su vida para siempre. Junto a su familia, huye a Varsovia en busca de un refugio que pronto se revela tan peligroso como la ciudad que dejaron atrás. Allí conoce a Daniel, un niño de once años con una sonrisa obstinada y una mirada valiente. Con el paso de los meses, lo que empieza como una inocente amistad se transforma en la ilusión del primer amor, permitiéndoles mantenerse vivos mientras el mundo a su alrededor se derrumba.