El ambiente onírico de esta novela llevará al lector a perderse en el ghetto de Praga junto a la figura de su protagonista Atanasius Pernath y el Golem, una figura cabalística que su autor, Gustav Meyrink, utiliza para problematizar aspectos de la individualidad y la colectividad de sus personajes, y que posee una serie de aspectos simbólicos fluctuantes entre lo fantástico y lo místico religioso, ostentando un tono mesiánico y profundamente relacionado con el autor mismo y sus orígenes.