Viví preocupado durante mucho tiempo a causa de un estudio que conto Vicente Leñero al cumplir ochenta años. A cincuenta de la aparición de esta novela, junto con El garabato, permanece como una de sus obras más audaces por su voluntad exploratoria de las posibilidades de la literatura, entre ellas como parodia o crítica de la realidad y de sí misma. un personaje de telenovela se rebela, se opone a verse constreñido a las limitaciones del texto que le da existencia y de la producción que lo visibiliza, y Leñero, el futuro dramaturgo y guionista excepcional, sigue sus peripecias en una indagación premonitoria acerca del libre albedrío y la creciente importancia de los medios.