Nathan Tabiz aprendió esa lección hace muchos años, igual que aprendió que el mundo más allá de las murallas del Sacro Reino de Daiva es peligroso y está lleno de demonios.
Aprendió, también, que el poder del tiempo es codiciado y perseguido y que el deber de los celestiales es protegerlo. Por eso, cuando heredó el Amuleto, ya sabía que jamás debía usarlo.