Estando de paseo por su región natal, el narrador, que no es otro que Philippe Besson, ve en el vestíbulo del hotel a un joven cuyo parecido con su primer amor lo golpea como un puñetazo. A partir de ahí, retrocede veinticinco años en el tiempo hasta el primer encuentro entre dos adolescentes totalmente opuestos: uno, más bien tímido, es hijo de profesor, alumno aplicado y lector empedernido; el otro, Thomas, es hijo de campesinos, rebelde, carismático y misterioso, ídolo de las chicas del instituto.