"Orgullosa y voluntariosa, Cleopatra era, además, hábil, inteligente y muy instruida. Hablaba ocho o diez lenguas, entre ellas el egipcio, el griego, el latín, el hebrero, el árabe y el siriaco ¿Cómo admitir que semejante mujer, tan altanera y tan bien dorada, abdicase su parte de soberanía en beneficio de un niño manejado por un eunuco? O Cleopatra se desembarazaba e su hermano, o, si se resignaba a vivir con el joven rey, no tardaría en ejercer un absoluto dominio sobre el. Ella seria la cabeza de aquella diraquia."