Baluarte del conocimiento y sinónimo de la libertad de ideas desde su fundación hace un siglo, la Biblioteca Americana de París se convirtió en una de las escasas ventanas abiertas a la cultura durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial.
Gracias a la heroica labor de las personas que allí trabajaban, la prestigiosa institución nunca llegó a cerrar sus puertas y sus fondos siguieron circulando pese a las prohibiciones de los jerarcas nazis.