Cuando miro mi ventana puedo ver que un mundo nuevo comienza a aparecer. No sé bien cómo ha podido pasar, aunque en mi casa me lo intenten explicar.
“Todos dentro”, “No se pueden abrazar”, oigo en todos lados aún sin salir a caminar. Mas las nubes, mis vecinos y un entonado trinar, me recuerdan lo amoroso que a veces resulta cantar.