Todavía faltan varias horas para La cita con ÉL. No hay ninguna prisa. La casa está tranquila, pero en tu interior estás muerta de miedo, nerviosa, alterada. Tu cabeza es un torbellino de pensamientos, de inseguridades. No puedes evitar pensar: ¿Y si algo sale mal? ¿Si no lo paso bien con él? ¿Y si no me gusta? ¿O si no le gusto y me deja plantada en el medio de la cita? O peor aún: ¿Si ni siquiera viene a buscarme?¡¡¡Socorroooo!!!