A lo largo de su vida, Rhee ha conocido la guerra, la cárcel, la pobreza y la adversidad, pero también el amor, la curiosidad y la alegría de ayudar a los demás. Fue pionero en la reforma del sistema de salud mental en Corea del Sur y, tras jubilarse, descubrió su gran pasión: escribir. Contra todo pronóstico, sus reflexiones sobre la felicidad y sobre el paso del tiempo lo han convertido en un fenómeno literario en su país.