Después de la magnífica victoria de Don Álvaro de Bazán en la isla Terceira, el Rey Felipe II agradeció sus servicios nombrándole Grande de España y otorgándole el nuevo rango de capitán general de la Mar Océano.
Las Cortes castellanas le recibieron con ferviente aclamación y se entonó un tedeum en su honor en El Escorial. Ahora su objetivo era atacar a Inglaterra en su propio territorio.