Has hecho tantas dietas que apenas recuerdas un momento de tu vida en el que no estuvieras a siguiendo alguna, y cada una de esas dietas siempre ha tenido el mismo resultado: te ceñías a ella durante un periodo, pero no pasaba mucho tiempo antes de que acabaras rebuscando en las alacenas de tu cocina y comiendo todos los alimentos de los que te habías privado.