Para quien piense que sólo la universidad del siglo XXI en este o en aquel país del orbe, pudo bajar del imperturbable trono de la sabiduría al tumulto cotidiano, del silogismo a la protesta, de la razón a la pasión, mire en a vida y obra de Fray Luis de León cómo también en el aparentemente adormilado siglo XVI, la cátedra no quedaba lejos de la cárcel, ni eran vidas paralelas la del maestro y la del juez, ni los estudiantes ignoraban, aunque con otros nombres para idénticos lugares comunes, cuestiones de gobierno y libertad de cátedra al lado de las súmulas y quodlibetos escolásticos. Cada nuevo bajo el sol, o bajo la luna, por hoy más exacta referencia. Como nada nuevo encontrarán los maestros en esta introducción y en las notas siguientes, pues que nos limitamos a sintetizar lo que otras voces, esas sí autorizadas, han proclamado de Fray Luis. Con las anotaciones que acompañan al texto de los poemas, deseamos simplemente hacer un acto de servicio a 168 jóvenes estudiantes que aspiran a iniciarse en el arte, cada vez más raro, de saber leer poesía; más difícil aún cuando nos alejamos de ella por el tiempo y la sensibilidad. La clase de literatura suele evaporarse en inasibles, abstractas teorías, cuando la poesía es en realidad el poema concreto, como dijo Octavio Paz; o se petrifica en el dato histórico por donde vaga el inconfundible polvillo de las bibliotecas.