Sofía y Maddi viven muy cerca una de la otra, juegan en el mismo parque y van a la misma escuela. Pero mientras el refrigerador de Sofía en casa está lleno, el de Maddi está vacío —completamente vacío—, con solo un pequeño cartón de leche.
Sofía hará todo lo posible por ayudar a su amiga, aunque eso signifique meter un oloroso pescado en su mochila.