Mucho antes de que Simone de Beauvoir dijera "mujer no se nace, se hace", este grupo de escritoras ya contaban sus historias oscuras para fundarse y rechazar las reglas de un mundo injusto que las obligaba a ceñir sus cinturas hasta la asfixia, las excluía y las sojuzgaba.
Pusieron en marcha sus vidas, cumplieron fantasías y exorcizaron miedos.