La imagen que se suele tener de los vikingos es la de una caterva de guerreros, más bien embrutecidos y borrachos, que iban saqueando y arrasando todo lo que se ponía a su paso. Valientes, pero algo salvajes, el pueblo vikingo ha pasado a la historia por su bravura y anarquía, tras haber aterrorizado durante siglos las costas europeas con sus incursiones sorpresa. Si sus gestas se han integrado en la memoria colectiva, son menos conocidos sus logros a la hora de crear nuevos Estados.