Al inicio sólo los había de tres colores: rojos, azules y amarillos.
Todos vivían en armonía, hasta que un día, a uno de los rojos se le ocurrió proclamar: “Los rojos son los mejores”… y se armó un escándalo: obviamente ni los azules ni los amarillos estaban de acuerdo. Pelearon entre sí y decidieron levantar muros para dividirse y establecer de manera más clara sus diferencias.