Vivimos en una época de grandes transformaciones sociales y, entre ellas, el trabajo y su naturaleza están en plena metamorfosis. Los países desarrollados experimentan tasas de paro inauditas, las capacidades productivas se desplazan a países emergentes, y generaciones de jóvenes formados no tienen empleo. Todo parece apuntar a que las fórmulas alrededor del trabajo, que funcionaron en el pasado y sabemos manejar, ya no sirven.