El capitán Kopeikin ha perdido el brazo derecho y la pierna izquierda en batalla; sin poder obtener un empleo con el que ganar sustento, decide dirigirse al ministro de San Petersburgo para solicitar su ayuda.
El ministro dará largas una y otra vez a Kopeikin, quien, tras un episodio desafortunado, decidirá buscar la solución por sus propios medios.