Maisie Cothay jamás ha experimentado el contacto humano. Nació con un poder muy particular: tiene la capacidad de matar y resucitar con el mínimo roce de su piel. Por esta razón ha pasado su infancia encerrada en la mansión familiar con su padre, un antropólogo que la ve más como un experimento que como su hija. Él le ha enseñado a temerle al bosque y para evitar que se acerque a él le ha contado historias perturbadoras, pero cuidando de no revelarle la más importante de todas: durante más de un milenio, las mujeres de su familia se han perdido ahí y nunca más se ha vuelto a saber nada de ellas.