Los roles y valores que nuestra cultura ha asignado convencionalmente a la mujer y al hombre ya no son válidos. Y si bien desde la aparición del movimiento feminista se han escrito gran cantidad de obras cuestionando la imagen tradicional femenina y aportando muy válidos vislumbres de la nueva mujer, la mujer del siglo XXI, poco o nada relevante se había aportado respecto a la correspondiente nueva masculinidad.