Deto y el delincuente Zono no se llevan especialmente bien. Sin embargo, de forma inesperada, Deto descubre la debilidad de Zono.
Si le tocan el cuello, no puede evitar emitir sonidos eróticos. Al escuchar estos gemidos, el cuerpo de Deto también reacciona y esto hace que se sienta confundido con lo que le sucede.