En la primera parte, Chiara se apega al mito clásico para presentar a Dédalo, constructor de máquinas increíbles y arquitecto del Laberinto de Creta, donde el rey Minos lo encierra con su hijo Ícaro, como castigo por ayudar a Teseo a escapar.
La soledad de esta prisión hace posible que padre e hijo se acerquen y sueñen con la anhelada libertad.