Un siglo ha transcurrido y los mexicanos seguimos repitiendo con sincero fervor y exaltado patriotismo, en nuestras grandes alegrías colectivas y en los penosos días de nuestras tormentas sociales, las estrofas vibrantes de un himno marcial que encierra el secreto de una fuerza prodigiosa, emotiva y sublime, que nos satura de energía para la lucha, de apasionada y empeñosa voluntad.