Muchas veces queremos abarcarlo todo y no nos da la vida.
Nos sentimos culpables si no tenemos tiempo suficiente para dedicarlo a la familia, salir con amigos, hacer ejercicio, dormir bien y, además, ser exitosos profesionalmente. Intentamos, inútilmente, equilibrar nuestras múltiples actividades, y nos sentimos rebasados por nuestras expectativas.