Marceline piensa, sueña, tiene un gran sentido del humor y… ¡es una planta carnívora! Desde su maceta, relata lo que vive y observa: las conversaciones con sus amigas plantas, las cosas peculiares que hacen los humanos cuando creen que nadie los ve y su miedo más profundo: las malévolas (y repugnantes) cucarachas, que no perderán la oportunidad de ¡comérsela!