Durante muchos días la gente evita mirarse a los ojos. Tenían miedo o desconcierto. O vergüenza.
Desde entonces casi nadie ha vuelto a hablar de todo aquello. Ni bien ni mal. Ni una palabra. De hecho, a veces incluso olvidan por que prefieren olvidar. Sin embargo todo recuerdan perfectamente, en silencio, que es mejor para ellos no recordar.