¿Por qué nos cuesta poner límites? El miedo a perder el trabajo, la idea del amor romántico o el temor a que dejen de querernos si decimos «no» son algunas de las razones.
Por ello nos cuesta tanto hacerlo y, cuando nos decidimos, sentimos culpa, temor o ansiedad. Lo cierto es que poner límites en las relaciones es tan necesario como ponerlos en una carretera: evita accidentes.